En la edición 2021 del ranking de líderes empresariales con mayor reputación, elaborado por la consultora Merco y publicado por diario El Universo, tuve el honor de ser distinguido como el tercer líder con mayor reputación del Ecuador, junto a grandes amigos y colegas, que tenemos la responsabilidad como referentes de impulsar causas para el beneficio común. El último año ha sido uno de los más complejos para el Ecuador. En el contexto de la emergencia sanitaria por el Covid-19, el valor del liderazgo cobró mayor relevancia. Luego de un año de pandemia, nos quedan grandes aprendizajes sobre la fragilidad del género humano y la importancia del cuidado del medioambiente. El 2020 fue un año donde todos descubrimos la importancia de promover valores, como la solidaridad y la empatía, para sortear momentos difíciles. Este reconocimiento es la consecuencia de mucho trabajo, en este año de tantos desafíos, sobretodo del liderazgo para generar soluciones empresariales para enfrentar la pandemia a favor de los grupos más vulnerables. La reputación es el activo más valioso que tenemos en el sector empresarial y es el fruto de mantener siempre vigente un comportamiento social y ambientalmente responsable, que tenga un impacto positivo para el país. Muchos líderes de negocios, en nuestro afán de apoyar las acciones del gobierno para combatir la pandemia y ayudar a los sectores más afectados, emprendimos iniciativas para responder ante momentos tan críticos. Las empresas se convirtieron en actores fundamentales de la recuperación del país, liderando procesos que han permitido avanzar hacia la reactivación económica. La adversidad, en ocasiones, se convierte en el escenario ideal de nuevas oportunidades. En la actualidad, muchos empresas se han reinventando, para seguir trabajando con el mismo compromiso de siempre. La nueva realidad ha impulsado el espíritu emprendedor y ha provocado que muchas personas se aventuren a emprender y desarrollen ideas fantásticas de negocios, que han tenido bastante éxito. Una de mis aspiraciones es seguir con esa ilusión y desarrollar nuevos emprendimientos, pensando en las necesidades que tendremos a futuro. El futuro, tal como lo dije a diario El Universo, nos plantea el deber de “usar lo que nos da la naturaleza con sabiduría”. Sin duda, es un enorme desafío, pero estoy seguro que las enseñanzas que nos deja la pandemia nos permitirán generar valor, desde el sector empresarial, al pensar en nuevas ideas y proyectos que se ajusten a esta nueva realidad, teniendo como pilar fundamental el cuidado del ambiente. Más información en el siguiente link