Roque Sevilla y el Turismo

La Inversión Hotelera Crece en el Centro

(Publicado por EL COMERCIO ECUADOR 1/21/2007

Paulina Rivadeneira.  Redactora)

El gusto por recorrer las calles del centro   de la capital crece cada día  para  Jorge Romero, un quiteño   nacido en San Roque,  hace 77 años.

 

La inversión oficial
Desde el 2001,el Fonsal ha invertido   100  millones de dólares en el rescate del Centro Histórico. En el proceso también intervienen la Empresa de Desarrollo Urbano (Emduq), la Secretaría de Desarrollo Territorial y la Zona Centro. 

   

 

El cambio atraviesa cinco ejes: economía, residencialidad, accesibilidad, simbolismo, seguridad y Limpieza.

 

Según el plan municipal, la diversidad de la oferta, es el 'plus' de la inversión en el Centro.

 

El jubilado lustra sus zapatos antes  de iniciar la  caminata. “Cuando era joven me gustaba venir a las matinés en el Hotel Majestic. Era un sitio lujoso”,    recuerda,   mientras recorre   con la mirada la  edificación, en la esquina formada por las calles Chile y García Moreno, frente a la Plaza Mayor.

Allí funciona un nuevo servicio de alojamiento: el hotel Plaza Grande. El   edificio de cuatro pisos, con   15 ‘suites’, tres restaurantes, un salón de eventos y un  ‘spa’, se adecuó con capital privado.

La empresa Hov Hotelera invirtió  2 450 000 dólares, sin tomar en cuenta los gastos del  equipamiento  como  hotel.

La presencia de los nuevos vecinos  no intimida a Andrea Pardo, responsable de Mercadeo del restaurante  Mea Culpa,  ubicado en los altos del Palacio Arzobispal. 

“La competencia siempre es buena. Un nuevo servicio dentro del Centro constituye  un imán para los turistas que no dejan de llegar”, opina la mujer.

Esas inversiones  llegaron después de que el Municipio emprendió un plan de rehabilitación, con la reubicación del comercio informal, la rehabilitación de fachadas, la iluminación ornamental, promoción turística...

 “Cambió el imaginario urbano del Centro, que dejó de ser un lugar de paso”, añade Pardo.

Para el es alcalde, Roque Sevilla, “la administración municipal enfrentó el tema de forma sostenida. Desde la época de Rodrigo Paz, el proceso tuvo continuidad”. 

El negocio hotelero de lujo  en el corazón de la urbe  se extiende. En la  Casa  Gangotena, frente a la plaza de San Francisco,  funcionará un  hotel de 31 habitaciones con biblioteca, terraza, restaurantes...

 “Me quedé prendado del lugar hace 10 años. Es un sitio emblemático, donde seguramente vivió  Atahualpa”, dice  Sevilla, presidente del Grupo Futuro, que adquirió  el inmueble   541 en    un millón de dólares.
      
Para el empresario, el  cambio de imagen del Centro es un atractivo para la inversión.    Según él, las reformas   físicas del sector  son  lo menos importante. “El Centro Histórico forma parte del imaginario ciudadano. Ningún otro lugar de la capital provoca ese sentimiento de identidad”, sostiene.

Las dos  inversiones en el área hotelera se suman a la que se realizó en el 2004, en el renovado hotel Patio Andaluz (calle García Moreno y Mejía). El empresario José Luis Álvarez fue en primero que se arriesgó  por invertir en la ciudad  antigua.  “El turismo es el futuro de Quito”, comenta el empresario capitalino. 

Con ese criterio concuerda Mónica Moreira, una lojana que reside en el sector desde hace 12 años. Su casa de la calle Galápagos recibió, en el 2005, el Premio Patrimonio   a la mejor inversión privada en el Centro Histórico.    
 
El reconocimiento fue otorgado por el Fondo de Salvamento (Fonsal). “En el año 95 tenía presupuesto para un departamento en el norte o una casa en el centro. Me quedé aquí porque es el lugar más auténtico de la ciudad”, cuenta la arquitecta, quien asegura que los residentes del Centro son los primeros inversionistas.

De forma paralela al Grupo Futuro, el Fonsal también instalará un hotel en La Ronda. Jorge Romero termina de lustrar sus zapatos en el callejón del Palacio Arzobispal. Al ponerse de pie,  intenta ver al interior del hotel Plaza Grande. “Tengo que volver. Un almuerzo de domingo, bien acompañado, es lo  ideal”, dice   y sonríe.

 
 
La frase